No sé por qué, otra vez, me estoy sintiendo así.
Como un vacío que recorre mi cuerpo,
del que no puedo escapar.
En cualquier momento va a cruzar esa puerta
y me va a atrapar.
Debo usar toda mi energía para mantenerla cerrada.
No puedo hacer nada más.
No puedo concentrarme en mí.
No puedo gastar la poca energía que me queda en otra cosa.
Tal vez ya no hay nada del otro lado.
Tal vez ya se fue.
Tal vez nunca estuvo allí.
Me siento tentado a dejar de cuidar la puerta.
Me gustaría poder volver a vivir.
Tal vez ya no hay nada del otro lado.
Tal vez ya no pueda atraparme.
Tal vez sí tengo energía suficiente para vivir,
y para huir si es que sigue allí.
Tal vez ya no hay nada del otro lado,
pero no puedo confiarme.
La única forma de saberlo
es abriendo la puerta.
Pero no puedo hacerlo.
Solo tengo energía para huir,
no para enfrentarlo.